Testimonios Reales

Testimonio 1:

Yo tenía ocho años cuando a mi madre le diagnosticaron cáncer. Yo no entendía mucho de qué se trataba esta enfermedad, sólo sabía que era una de las peores que podía existir. En nuestra familia no se notaba un deterioro de la estructura familiar, ya que mi madre siempre continuó cumpliendo su rol activamente.
Ella era un pilar fundamental en la familia y el motor de la casa. Ella se encargaba de que todo funcionara bien. Nuestra familia estaba estructurada en función del rol jerárquico que cumplía mi madre.
Nuestras tareas rutinarias de familia sólo cambiaron en cuanto a las reiteradas visitas al hospital; a controles; a terapia (radioterapia). Las preocupaciones sólo se apoderaban de nuestras mentes, entorpeciendo nuestras rutinas, de vez en cuando, una vez al mes.
Con el pasar de los años el tema de la enfermedad de mi madre pasó a ser un aspecto rutinario, es decir, ya estábamos acostumbrados a todo el ajetreo que la enfermedad conllevaba. Por otra parte la carga emocional ya la habíamos aprendido a sobrellevar, sobre todo porque ella siempre se mostró con pensamiento positivo y con fuerza suficiente para soportar todo lo que esto implicaba. Entonces no nos quedaba más que responderle con la misma fuerza para apoyarla.
Además mi madre siempre se mostró activa, continuando con sus quehaceres (ella trabajaba en un kiosco afuera de un consultorio, además era dueña de casa con todo lo que esta labor implica).

Luego de siete años de enfermedad, llega un período crítico, en donde ella de un día para otro cae en cama sin poder hacer nada. La estructura familiar se desmorona. En primera instancia por la preocupación que tenía cada integrante de la familia respecto de la salud de mi madre y de lo que deparaba su futuro.
Se le hicieron operaciones de urgencia, quedando hospitalizada en recuperación intensiva unos meses. Luego de esto llega nuevamente a la casa, en donde ya se estaba reorganizando el sistema familiar, en cuanto al cumplimiento de tareas en la casa y a los roles que desempeñaba cada integrante. Casi todo giraba en torno a ella; nos turnábamos para cuidar de ella, todos tenían alguna responsabilidad nueva.
En cuanto al aspecto psicológico, todos los integrantes de la familia “guardábamos” nuestro dolor, y nuestros miedos de que en cualquier momento podía pasar lo que nadie quería que pasara: que nuestra madre muriera. El hecho de no habernos expresado nuestros pensamientos (miedos y tristezas) entre nosotros se debía a que nadie quería que mi madre sufriera psicológicamente (aparte del sufrimiento físico que ella tenía) al vernos tristes por su enfermedad. Ella, en el fondo sabía en su interior que serían los últimos meses de su vida, pero no quería que nosotros sufriéramos por esto.
El tiempo pasó y, lamentablemente, mi madre murió. La estructura familiar se “desmoronó” en todo sentido; se desestructuró totalmente. Nadie sabía qué hacer, qué decir, qué tareas hacer, qué roles cumplir. Sólo luego de varios meses el sistema familiar se comenzó a estructurar en función de los vestigios de la estructura que había existido alguna vez cuando mi madre estaba vivir.

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Testimonio 2:

Mi mamá enfermó de Cáncer cuando yo tenía 12 años, todavía recuerdo el día en que supo que estaba enferma, llegó con mi papá y se fue llorando a su habitación hasta ese momento jamás había escuchado hablar del Cáncer así que no entendí muy bien cuando me dijo que estaba enferma, lo único que sé es que el saber que ella estaba enferma y que lloraba por eso me asustó.
Las cosas en mi casa cambiaron automáticamente, mi mamá pasó de ser la que nunca se enfermaba a ser la que tenía controles médicos todas las semanas, tuvimos que empezar a ayudar más a mi mamá en las cosas de la casa y con mi papá preocuparnos por mi hermano menor. En la casa siempre intentamos mantener un buen ánimo al respecto , siempre teniendo la buena vibra de que todo eso iba a pasar y que mi casa volvería a ser la misma de antes, pero no fué así. El Cáncer era grado 4 y no era operable por lo que la única opción que había era tratarse con radioterapia y quimioterapia en Santiago, ese año mi hermano y yo terminamos el año escolar antes y nos enviaron a casa de mi abuela materna porque mi papá y mi mamá tuvieron que viajar a Santiago a buscar una casa para arrendar ya que iba a estar mas de un mes en tratamiento en el Instituto Nacional Del Cáncer.
En mi casa mientras estuvimos con ella antes de irse a tratar nunca hablamos sobre su enfermedad, todos modificamos nuestras formas de ser en la casa y  cada uno tomó alguna función que era de mi mamá para ayudarla pero jamás mencionamos que era por su enfermedad, era como si ella no estuviera enferma de algo importante.
El tratamiento en Santiago resultó bien y le dieron el alta médica todos nos alegramos y poco a poco las cosas volvieron a la normalidad en la casa, dejamos de discutir y el ambiente se volvió mas ameno, pero eso no duró mucho, a pesar que ella siguió con sus controles médicos al año después le volvieron a diagnosticar Cáncer. Esa vez todo fue muy caótico un día estábamos hablando y comiendo con ella en casa y al siguiente estaba viajando a Santiago para una junta médica pero esa vez  le dijeron que tenía metástasis y le recomendaron regresar a la casa y que nosotros la cuidáramos mucho.
Desde ese día en mi casa las cosas nunca fueron lo mismo, yo me encerré en mi misma y en mis amigos, mi hermano en sus juegos y mi papá intentando ayudar a mi mamá dentro de lo que podía y trabajando, poco a poco nos fuimos dando cuenta de que nos quedaba poco tiempo todos juntos pero fingimos que no lo sabíamos y tratábamos de que mi mamá no se diera cuenta, también dejábamos que ella hiciera todas las cosas a las que estaba acostumbrada dentro de lo posible porque cuando no podía lloraba de frustración y yo lo hacía escondida en mi pieza, jamás expresamos nuestra pena o desesperación por su enfermedad, delante de ella siempre nos mostramos fuertes y completos, la muerte era un tema que no mencionábamos ni en el que pensábamos, yo empecé ayudar poco a poco a mi hermano en sus cosas del colegio y mi papá ayudaba en las cosas del hogar, el empezó a ir a las reuniones nuestras de colegio y a cocinar.
Tres años después de que a mi mamá le detectaron Cáncer falleció, eso fue lo que terminó de desordenar el ambiente en mi casa, se nos fue el pilar.Mi hermano menor empezó con problemas de conducta, yo me alejé de mi familia y mi papá se centró en su trabajo, las comidas en familia nunca han vuelto a ser lo mismo




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